Tras días de "relajamiento" (que realmente, han sido de encerramiento), he vuelto a ver la luz del sol, pese a que, el sol, ha estado presente también en dichos días.
Con la mente más sana y también más alegre, todavía no he encontrado la razón de mi ya pasado encerramiento.He pensado mucho en ello, he, incluso, preguntado por ello, pero no he obtenido respuesta acertada, ni siquiera alguna fallida.
La ansiedad hizo su reaparición, aunque breve, fue intensa y dura, ya que ni con nicotina conseguía aniquilarla. Cometí algunos errores a causa de ésta, que según parece, no han tenido consecuencias negativas, de momento; sin embargo, en mi mente y en mi cuerpo, sobre todo, en mi cuerpo, siento que sí las han tenido. (¿Nadie se ha dado cuenta?).
Decido dejarme llevar, actuar casi sin pensar, lo que me lleva a cometer errores, pero de los que no me arrepiento ni siquiera un poquito.
Horas sin dormir, rebuscando entre las musarañas, tratando de encontrar un teorema, así como el de Pitágoras, que me lleve al camino que guíe a la sonrisa.
Y encuentro el teorema y también la sonrisa, tratando de exprimir casa segundo, cada gota. Pero vuelvo a pensar, a imaginarme bajo otro cielo, en otra ciudad e incluso con otro nombre, y vuelvo a sentirme como lo hice durante mi "enceramiento".
No sé por qué me pasa, pero lo hago, las sombras van y vuelven, como las olas (recuerdas?). Ya no camino, ni fumo, ni bebo, ni leo en mi playa, pero, de momento, sigo sonriendo como en ella.
Lo peor es que las sombras no vuelven solas, sino que lo hacen de la mano de la ansiedad, esa que hace que todo sea gris, como estos días de niebla, que, sin embargo, para mí, están llenos de luz, dorando los más escondidos rincones de mi piel.
Ya lo sé, soy consciente de mis contradicciones, pero es que yo misma soy una contradicción, y no me refiero a que diga NO, cuando en realidad es Sí, o al contrario, pero es que es mejor así. No es que sea bueno ser una contradicción, ya que a veces eso te hace cometer errores, y te mete en líos de los que es complicado salir.
Lo reconozco, estoy algo dormida, y problablemente, con la mente paralizada, y aún así las contradicciones no se van, sino que se engrandecen...y digo SE engrandecen porque no soy yo la que lo hace, sino que lo hacen ellas por sí solas, aunque yo intente evitarlo.
Y las horas siguen sin volver, lo que a veces es de agradecer, pero otras veces no, he aquí una contradicción más...
Lo que sí que vuelve es el miedo al abismo, al llanto, al silencio, al recuerdo, ... ¿Quién fue el que estructuró de esta forma el tiempo?
Si lo supiera y lo tuviera en frente le diría: Yo no se si lo haría mejor, o puede ser que sí, pero la estructura del tiempo que tú has hecho no a todos nos gusta sabes?
Las noches son largas, a veces demasiado; sin embargo otras son cortas, extremadamente cortas, el por qué... Es sólo una contradicción más, es la única respuesta que tengo para darte.